CONSULTORÍA Y DISCOVERY

Saber qué construir antes de pagar por construirlo.

Sabrás qué cuesta antes de empezar. Respuesta habitual en menos de 24 h laborables.

La consultoría tecnológica es el trabajo previo a construir o cambiar un sistema: convierte un problema de negocio en una decisión con alcance, riesgos y estimación. Aquí empieza por un análisis previo (lo que en el sector se llama discovery): una fase corta, con su importe acordado por escrito antes de empezar, que termina en un documento que es tuyo.

Por qué casi ningún proyecto falla construyendo

Casi todos los proyectos que salen mal se decidieron mal. Construir fue lo de menos.

Se elige la solución antes de acotar el problema
El encargo llega con la respuesta ya puesta —una app, un portal, un CRM— y nadie ha comprobado todavía que sea la respuesta.
Nadie ha escrito qué entra y qué no
Sin esa lista, el alcance lo decide cada reunión: crece por acumulación y sin que nadie llegue a aprobarlo.
El presupuesto llega antes que el análisis
Un presupuesto sobre un alcance sin acotar no es una estimación, es una apuesta. Y la paga alguien.

Lo que cuesta no resolverlo

Que se construya la solución equivocada con un presupuesto correcto. Eso se descubre tarde, cuando ya hay dinero gastado y gente esperando, y para entonces solo quedan dos salidas: rehacerlo o quedárselo.

Qué queda decidido

Un documento con el que se puede decidir: seguir, cambiar el enfoque o no hacerlo. Es tuyo, y sirve igual si después construimos nosotros que si construye otro.

  • El problema y el objetivo escritos como los entiende el negocio, no como los entiende un técnico.
  • Un alcance con prioridades: qué entra, qué no y en qué orden.
  • Un enfoque técnico con sus riesgos y sus dependencias, cada uno con nombre.
  • Un plan por fases y una estimación construida sobre ese alcance.
  • Los criterios con los que se sabrá, al final, si ha salido bien.

Qué incluye una consultoría tecnológica

Proporcional al proyecto: no todos los análisis previos miran las seis cosas con la misma profundidad. Lo que no incluye: construir nada. El documento sirve para decidir, y para pedir otras ofertas además de la nuestra.

Contexto de negocio y objetivo real
Qué tiene que cambiar en la empresa para que el proyecto haya valido la pena. Si eso no se puede decir en una frase, todavía no está.
Personas implicadas
Quién va a usarlo cada día, quién decide y quién puede bloquearlo. Casi nunca son la misma persona.
Situación actual
Qué sistemas hay, qué se hace a mano, qué información existe ya y en qué estado está de verdad.
Requisitos, riesgos y dependencias
Lo que hay que cumplir, lo que puede fallar y lo que no está en manos de nadie de los que están en la sala.
Alcance, enfoque técnico y plan por fases
Qué se construye, sobre qué se construye y en qué orden, con lo que se queda fuera dicho igual de claro.
Estimación y criterios de éxito
Una estimación que se apoya en el alcance anterior, y la forma concreta de comprobar el resultado.

Cómo se trabaja

Es la primera fase de nuestro método, y aquí termina en una decisión en vez de en un sistema.

  1. Conversación inicialNos cuentas el problema y cómo se resuelve hoy. Sin pliego y sin presupuesto: eso viene después, y viene de aquí.
  2. Sesiones de trabajoCon quien decide y con quien lo vive cada día. Las dos versiones hacen falta porque casi nunca coinciden.
  3. AnálisisSe miran los sistemas, los datos y las restricciones reales, que no siempre son las declaradas.
  4. Entrega y cierreSe entrega el documento y se repasa contigo, para que la decisión se tome con él delante y no una semana después.

Cómo está hecho por dentro

Un análisis previo no es una reunión larga. Cuando ya existe algo, sea un sistema, una base de datos o una integración, se mira por dentro, porque una estimación construida sobre lo que se cuenta en una sala y no sobre lo que hay en la máquina se cae en la primera semana.

  • Se revisa lo que ya existe: sistemas, integraciones y datos reales, cuando hay acceso a ellos.
  • Los riesgos se escriben con nombre y con su consecuencia. «Depende» no es un riesgo, es una forma de no decirlo.
  • El documento es tuyo. Sirve para pedir otras ofertas, no solo la nuestra.

Antes de escribirnos.

¿Qué es una consultoría tecnológica y qué incluye?

Es el trabajo previo a construir o cambiar un sistema: convertir un problema de negocio en una decisión con alcance, riesgos y estimación. Se entrega un documento con el problema y el objetivo escritos como los entiende el negocio, un alcance con prioridades, un enfoque técnico con sus riesgos, un plan por fases con una estimación y los criterios para saber si ha salido bien. El documento es tuyo y sirve igual si construimos nosotros que si construye otro. Qué debe entregarte y cómo distinguirla de un presupuesto lo explica la guía consultoría tecnológica: qué es y qué entrega.

¿Consultoría tecnológica y consultoría digital son lo mismo?

En la práctica se usan como sinónimos, y aquí respondemos a las dos. «Consultoría digital» suele abarcar también marketing, redes o presencia en internet; lo que hacemos nosotros es la parte tecnológica: decidir qué sistema construir o cambiar, con qué alcance y con qué riesgos. Si lo que necesitas es una web o captación, está en desarrollo web; si es un sistema para tu proceso, en software a medida.

¿Qué debe incluir una consultoría tecnológica para pymes?

Lo mismo que para una empresa grande, en proporción: el problema y el objetivo escritos como los entiende el negocio, el alcance con prioridades, el enfoque técnico con sus riesgos, un plan por fases con su estimación y los criterios de éxito. Qué tener a mano antes de la primera conversación está en qué contar antes de pedir presupuesto de software; qué debe entregarte y cómo distinguirla de un presupuesto, en consultoría tecnológica: qué es y qué entrega.

¿Qué tengo que llevar a la primera conversación?

Nada formal: ni pliego ni presupuesto. Basta con que cuentes el problema con tus palabras, cómo se resuelve hoy, quién lo usa y qué te preocupa tocar. Con eso se ve si el planteamiento es viable y si tiene sentido un análisis previo; los detalles se piden después, según lo que haga falta. La primera conversación es gratuita.

¿Cuándo necesito un partner tecnológico y cuándo me basta con un proveedor puntual?

Si lo que necesitas está acotado, termina y no vas a tocarlo en años, un proveedor puntual te sirve y es más barato. Si lo que construyes va a sostener el trabajo diario, crecer con el negocio y pedir decisiones nuevas cada pocos meses, entonces importa que alguien conozca el sistema por dentro y siga estando. Trabajamos de las dos formas; lo que cambia es el compromiso, no la calidad.

¿Hacéis consultoría tecnológica para empresas de Lanzarote y Canarias?

Sí. El estudio está en Lanzarote y conoce el tejido empresarial de las islas; fuera de ellas trabaja en remoto con el mismo método. La primera conversación no te compromete a nada y, si el caso lo pide, se sigue con un análisis previo con su alcance, su entregable y su importe acordados por escrito.

¿Para qué empresas tiene sentido empezar por aquí?

Para pymes y empresas sin equipo tecnológico propio que tienen un problema claro pero no saben qué construir. Por ejemplo: procesos en papel o en hojas de cálculo, programas que no se hablan entre sí, una web que nadie puede tocar. Los proyectos del fundador, parte de ellos ya bajo BAZROX, han sido para informática, asesorías, restauración, automoción, sector portuario, comercio, inmobiliaria, eventos, turismo e instituciones públicas, entre otros. Empezar por un análisis evita comprar la solución antes de entender el problema.

¿El análisis previo se paga aparte?

Puede contratarse como un trabajo en sí mismo, con su alcance, su entregable y su precio, o formar parte de un proyecto mayor. Se dice cuál de las dos cosas es antes de empezar, y qué recibes en cada caso. Lo que no hace es obligarte a nada: si al terminar decides no construir, o construir con otro equipo, el documento sigue siendo tuyo. La primera conversación, en cambio, es gratuita; el análisis previo, no.

¿Podéis darme un precio sin pasar por aquí?

Cuando el trabajo es simple y estandarizado, sí. En el resto de los casos, un precio sin alcance acotado no es información: es un riesgo que alguien se come a mitad de proyecto, y normalmente eres tú. Por eso se acota primero y se estima después, aunque en la primera conversación ya se pueda decir si el planteamiento es viable.

¿Cuánto dura?

Depende de cuántos sistemas y cuántas personas haya que mirar, y por eso se acota antes de empezar. Se acuerda qué se va a analizar, qué se entrega y para qué fecha. Es una fase corta por diseño. Su trabajo es desbloquear una decisión, no producir un informe largo que nadie va a leer entero.

¿Y si la conclusión es que no hay que hacer el proyecto?

Es un resultado válido, y precisamente por eso se paga el análisis y no la construcción. Un análisis previo que concluye que el problema se resuelve cambiando un proceso, ajustando una herramienta que ya tienes o esperando seis meses, te ha ahorrado el proyecto entero. Nosotros recomendamos y tú decides, y el análisis no depende de que acabes construyendo.

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